Al terminar la II Guerra Mundial, Enrico Piaggio queria fabricar un scooter facil de conducir, comodo y barato. Acudió a un ingeniero aeronautico al que le gustaban mas los aviones que las motos, por lo que tuvo la idea de posicionar el motor sobre la rueda trasera e ideó tambien el brazo delantero pensando en el tren de aterrizaje de un avion. Cuenta la leyenda, que Enrico Piaggio al ver por primera vez el scooter, exclamo: "Bello, mi lembra una vespa" (¡Bonita! ¡Parece una avispa!)